En ocasiones necesito salir de la monotonía de la rutina.
Las cosas más sencillas me bastan para descansar mi mente y entonces ya estoy curado, soy un hombre nuevo durante un lapso de tiempo, nunca se cuanto.
Una vez vuelvo a sentir monotonía, recurro a otra novedad y vuelvo a sanarme.
Estas novedades no han de ser cosas muy complicadas, no he de dedicar mucho tiempo en planearlas, simplemente actividades -superfluas muchas veces- que no hago en mi rutina habitual.
Dependiendo del día o del estado de la persona, la monotonía es sinónimo de aburrimiento o bien la monotonía es sinónimo de tranquilidad.
Seamos monótonos controlados, saliendo -controladamente- de ella, para ser tranquilos-divertidos.

Si lo pensamos bien Elkin es necesario que haya monotonía; para poder ver los momentos cuando la dejamos a un lado.
Entoces estamos felices de haberla roto.
Un saludo
Mi estado natural era la monotonía, la costumbre, y cualquier alteración de esa linealidad me alteraba.
Cada vez más me gusta ir rompiendola, le voy cogiendo gustito a romper esa rectitud, esa cuadratura de pensamiento y de actitud. Cada vez me gusta más. ¿Llegaré a perder el control?
Un saludo
Hola Antonio y Azuloscuro,
totalmente de acuerdo con los dos comentarios. De hecho, Azuloscuro, yo cada vez tiendo a hacer más esto que comentas, a romperla rutina.
Abrazos varios,
Elkin.
Intentaba colgar este comentario en tu post "Días trsites, días alegres", pero no hay forma de que sakga.. Lo intento dejar aquí, a ver si esta vez tiene a bien salir publicado.
Te definías en "Sobre mí" como realista, crítico, cuestionativo, cerebral y ..cabezón. :-) Nada que no cure pasar de la cuarentena, como es mi caso...
Hay estudios sobre cómo las hormonas, enzimas y demás sustancias de nuestro organismo influyen en nuestro estado de ánimo, incluso sobre cómo nos afectan el medio ambiente en que vivimos, las condiciones climáticas... Pero dudo que exista algún especialista que haya conseguido ahondar en los mecanismos más profundos del alma humana; esos aún continúan siendo territorio inexplorado, sobre todo porque cada cual es cada cual, y responde a los estímulos a su manera, y además, no siempre de la misma forma. Ante el mismo estímulo, en muchas ocasiones tú mismo, o yo, respondemos de distinta manera. ¿Por qué? Ahí está el misterio... Seguramente siempre hay un factor endógeno o exógeno que, aunque nos pase desapercibido, desencadena esas respuestas.
Yo ya he dejado de preguntármelo. Creo que hay parcelas del alma y de la mente humana que siempre permanecerán inexploradas. Los sentimientos, las emociones, las sensaciones, no son para ser estudiadas, sino sentidas, vividas. A estas alturas de mi vida, me conformo con eso, con experimentarlas sin intentar explicarlas, con saber que soy afortunada al percibirlas, porque eso es señal de que estoy viva.
Es solo mi opinión, Elkin, la de alguien que se pasó años cuestionándose los porqués del síndrome de la montaña rusa hasta que decidió limitarse a dejarse llevar por la magia de sentir.
Un beso.
Y sin embargo, hay quien necesita la monotonía, la rutina, como modo de anclarse a la vida, de no estar levitando sobre ella. Siente pavor ante la más leve alteración en esa uniformidad que rige su existencia, como si ello fuese a interrumpir la inercia que lo hace rodar sin mayor esfuerzo.
Es preciso tener unas líneas directrices que nos supongan estabilidad, tampoco hace falta ser un Miguel de la Quadra Salcedo de la vida, pero alguna línea quebrada en la recta que seguimos nunca viene mal. Es necesario y saludable, es nuestro deber y salvación... que dicen en Misa.
Un saludito, Elkin.
la monotonia es una impredecible puta, no sabes cuando va a limitar tu evolucion como persona o cuando solo va a conformarse con pudrir tu cerebro.
Hola Knives,
yo tampoco llegaría a ese extremo...
Saludos,
Elkin.