Se puede pensar que me quejo por el vicio, no hago más que quejarme en mis artículos, puedo llegar a resultar cargante. No obligo a nadie leerlo.

Mi queja de hoy es,

¿por qué no se reconocen ni se valoran los méritos en el trabajo?

No soy demasiado mayor, pero ya llevo años trabajando en todo tipo de profesiones y labores, y todos mis empleos tienen un denominador común: nadie poderoso valora suficientemente lo que yo bien hago.

Consecuencias:

- cada día respeto menos a los superiores.
- cada día valoro menos mi trabajo.
- cada día me esfuerzo menos en lo que hago, sin dejar de cumplir con lo encomendado.
- cada día me encuentro -socialmente- más fuera de juego.
- cada día me hago más frío -laboralmente-.
- cada día me gusta menos lo que veo.
- cada día doy más valor al dinero.
- cada día me quejo más y me hago más cargante.

Saludos, abrazos o besos,

Elkin.